La ciudad se siente fría desde mi lecho, aún no es mi hogar, ni mi lugar de descanso -todo lo contrario <madrugadas en vietnam> heme aquí.
Soy muy amiga de mi sombra. Aunque de tanto en tanto me hace trastabillar, hay ciertas piezas que no encajan en mi mapa mental y hace que comience a delirar. De locura, de incertidumbre, de soledad. Sobre todo la última. Luego del rechazo desgarrante de una familia en Chernobil - que aún corroe mi alma- el pulso de continuar adelante sin importar el qué, me está pesando. Me abrazaron desde otras veredas, pero siento el vacío. Hace muchos años que no sentía la legítima necesidad de un abrazo y palabras de aliento - y de qué manera estoy buscando consuelo - Cuando veas un roble por favor revisa sus anillos, su tronco y sobre todo su copa. Revisa sus cicatrices antes de actuar -los arboles necesitan echar raíces para crecer- y la verdad es que la mayor parte de mis treintaytantas lunas han sido desde una nube. He sido todo lo que nadie quiere mantener a su lado y me he abrazado tan fuerte que a veces ser sólo una, también se me hace insuficiente.
Los lazos que he creado desde Narnia me hacen ver lo efimeras que son la relaciones humanas, siempre hay que dar algo a cambio y es por eso, que me refugiaba bajo llave. Vuelvo al claustro, hasta nuevo aviso.
Los tonos grisaceos están tocandome el alma y si no me aparto, de seguro mi empatía y mi corazón de albañil, van a comenzar a quebrar mi piel. Ya siento leves astillas y no hay contenedor que reciba y apapache mis heridas. Estoy en penumbras.
Me exigí tanta entereza que ahora se me está quebrando la coraza una vez más. Y sé que soy un ser individual - pero ¿por qué?
No creo que ser vulnerable sea el problema en cuestión -ya no tengo ese complejo- ahora es como el resto percibe y abraza eso. Y si necesito refugio y a un otro por un tiempo limitado -no se puede exigir más- ¿por qué de esa manera? Simplemente creo que son las personas equivocadas.
Cuando tengo hambre escojo desde el mercado no desde los afectos.
Lo intenté y ya no estoy para ese tipo de experiencias mentales, ya no me tomó siglos_ sólo un par de almas_
Necesito un apapacho de esos como cuando eramos niños y nos golpeábamos la rodilla, dónde salga todo el dolor y el miedo de una sola vez.
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