Luces rojas que cubren la habitación, una cama de madera negra, esposas y risas resuenan en el vacío del espacio.
Él se acurruca entre sus brazos "bésame" suplica entre susurros mientras se relame los labios, ella posa una de sus manos sobre su cabello y lo acaricia lentamente desde la frente hacia la nuca. Con la punta de sus uñas presiona su cabeza y afirma su pelo con cuidado entre sus dedos, empuña la mano, lo sostiene y empuja hacia atrás. Se acerca despacio a sus labios y con la punta de su lengua lame la de él, toma aire y se lanza sobre su boca para desenlazar en un beso que une sus cuerpos.
Él saca su lengua y lame su cuello con precisión. Ella, abre la boca y deja salir un suspiro ahogado mientras sus cuerpos van entrelazándose lentamente, sus latidos pueden escucharse por sobre sus pieles, jadean y se estremecen al unisono. El mínimo roce entre ellos desatan catástrofes. El aire se hace pesado. Un escote pronunciado y un par de suspensores. ¿Qué tanto podría pasar?
<<"Hey, abre los ojos. Conociste un cinco porciento de lo que llevo conmigo. No todo está a simple vista. Hay quiénes podemos ocultar - cerrando la boca o riéndonos en momentos inoportunos. Y deja que me ría antes que se desate el infierno">>
Átame, dijo él.
Sonríe complacida
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