Nunca he hablado de tí, te he conversado mis penas más grandes, te he contado como va mi vida, te he invocado para que me lleves contigo, pero no hay caso. No apareces. Pero te llevo en el corazón y te recuerdo como si fuesen esos años.
La adolescencia fue un período difícil, no entendíamos nada. Pero nos refugiábamos en mi casa, lejos de todos. Recuerdo que poníamos música en la radio, en CDs. Me enseñaste artistas que no conocía, en esos años- Nirvana, Metallica y una que otra tocata penca. Me mostraste los disquetes y para jugar diablo teníamos que instalar de 3 a 4 para poder hacer algo decente. Veíamos videos en flash de los huevos cartoons, y uno que otro video random que pillabas por internet. Eramos muy jóvenes, no sabíamos que pasaba, pero si entendíamos el cariño que nos teníamos el uno al otro. En ese tiempo, 13 a 15 años sólo nos mirábamos y nos sonreíamos. Con suerte nos dábamos el brazo para caminar. Era todo muy de niños, todo demasiado lindo e inocente.
Crecimos, la vida lentamente nos separó. Y cuándo logré volver a nuestras tierras y pudimos conversar, ya era muy tarde, ya lo habías decidido. Estuve a una semana de verte, a pesar que me dijiste... "Pronto nos juntamos, pero estoy bajoneado" o algo así... ya no lo recuerdo bien.
Sé que nunca te vas a enterar de esto, pero te sigo queriendo como antes y sigo extrañándote. No sabes lo que daría por sentarnos una vez más en esa pieza, en silencio, en primavera, ver los rayos de luz aparecer por la ventana y creernos rebeldes como nos sentíamos. Dos niños muy ñoños, adictos a los juegos y escuchando música que sólo nos hacía sentir grandes.
Te quiero mucho de aquí a dónde estés - espero poder encontrarte en las nubes.
Abrázame en el aire, se que me acompañas de alguna manera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario