Olvidé lo que era el hambre y el descanso.
Amigo Incubo, ¿Cómo volviste a pisar la tierra?
Me dejé vencer por un vampiro y a pesar de tener un catálogo de almas disponibles,
mi sed de carne humana bajó a cero.
He de confesar que las situaciones me recordaron a los fantasmas de navidades pasadas.
¿Cómo afrontaste el mundo?
Porque estoy viviendo de brebajes, armonías y sustancias.
El martirio llegó hasta mis venas, entiendo tus escritos de lujuria y sobrencanto.
Sigo sintiendo que tenemos cero capacidad de racionalizar lo vívido con lo ficticio.
Me siguen llegando promesas, ya sabes,
Se va un soldado y llegan veinte.
Y yo sólo quiero refugiarme en mi mente.
Hasta cuando engañan al inhumano, sólo nos utilizan para plegarias vacías
y mientras la carne hierve, el alma se craquela.
Recuerdas que dije esa noche que no necesitaba más heridas, y aquí me ves, sangrando.
¿Qué clase de pecado estaremos pagando?
Por otra parte, me alegra ver que al fín estás estable
y que tus cicatrices están sanando.
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