Conocí un demonio de gran altura, formado y estructurado para luchar, de grandes alas que se desplegaban al viento y que irradiaban calor, sus cuernos parecían llegar al cielo y en instantes al resto del mundo hacía temblar, su piel era tan oscura que parecía brillar a la luz de la luna y hacia dudar a las estrellas, lo confundían con un centauro tanto que las observaba y les cantaba hasta el alba. Quizás las estudiaba mucho, o simplemente algo en ellas le hacia vacilar.
El demonio abarcaba tanto en aquel lugar, que de seguro, nada, ni nadie se le podía escapar.
La luna brillaba como todos los días en lo alto del cielo, de pronto un grito opacó el silencio, estiró sus alas como de costumbre pero lentamente se comenzaron a desintegrar,
-¿Qué tienes, oh! magnífico animal?, susurro una loba que cerca caminaba hacia su hogar.
Con el puño cerrado, y los ojos en llamas, la observó en silencio y un gemido desde su mandíbula vino a dar.
-Tranquilo, no te voy a dañar, mira mis ojos, el reflejo de mi propia alma te voy a enseñar.
Se acercó al animal con cautela y junto a él fue a dar. El silencio fue tan grande al momento del encuentro, ella humildemente con su saliva sus alas quiso sanar. El demonio con furia la observaba pero se dio cuenta que nada de lo que ella hacía, lo iba a dañar. Con cautela trabajó en el cuerpo del animal, y sintió como ella misma se comenzaba a quemar.
"Tus heridas sanaran, lo que concierne a mi, ningún caso te va a dar, abre tus alas con cuidado cada noche y ruégale a la luna que te ampare bajo su manto brillante, si por algún motivo me vuelves a ver por estos lados, sonríeme a pesar de tu furia, yo y mi familia te aceptaremos si necesitas ayuda. Pero en el caso que me muestres los dientes, por favor olvídate que existo, sola he nacido y sola me iré al abismo"
Mente perfecta para la perdición absoluta que relata su día a día y aventuras que resultan de situaciones complicadas y deshonestas
domingo, 30 de junio de 2013
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